viernes, 1 de mayo de 2009

Paréntesis mediático: Colombia Vive, 25 años de resistencia.

¿Qué tal títeres? Hace rato no tenía el placer de escribir en este espacio, y hoy el motivo se sale un poco de las ramas, pero como estamos analizando los medios de comunicación me parece que este es un excelente ejemplo de la forma como los programas sutilmente transmiten información que le conviene a los poderosos. Es increíble como el orden, la forma, el lenguaje, el manejo emocional, el tono y otros aspectos de la información logra alienar nuestras mentes. Hace poco tuve la oportunidad de volver a ver un documental: Colomcia vive, 25 años de resistencia, realizado hace poco en mi país. Este producto audiovisual gustó muchísimo, pero pocas personas comprendieron el porqué del orden y la poca profundidad de dicho documental, así que con el respeto que sus realizadores y de las personas que gustaron de éste he aquí una breve crítica de mi autoría, no sin antes aclarar que en mi opinión cualquier esfuerzo en este país por analizar y documentar la realidad es admirable.






COLOMBIA: ¿25 AÑOS DE RESISTENCIA?
Por: Laura Blues

"Todos los países tienen su gracia, pero hay miles de lugares mejores para nacer que un hueco inmundo como Colombia". Efraim Medina.


Para comenzar debo decir que este documental te embruja de tal forma que es difícil encontrar críticas negativas si se ve por primera vez e inmediatamente se piensa en hacer una reseña, por ello es necesario verlo varias veces para comprender más a fondo el trabajo audiovisual. Sin duda logra cautivar con cada una de sus escenas, y más si los espectadores son jóvenes que desconocen muchos sucesos históricos (¡Qué buena educación hay en nuestro país!). Su encabezado: "Colombia vive: 25 años de resistencia. Memorias de un país sin memoria", es bastante atrayente e incluso muy colombiano, porque si se observa se puede descubrir que justamente Gabriel García Márquez, nuestro escritor galardonado con el Nobel de literatura por su novela "Cien años de soledad", trata este tema de la amnesia colombiana en dicha novela con su famosa 'peste del insomnio', igualmente el documental empieza mostrando la alegría del país por la obtención el premio Nobel; es decir, un suceso alegre y esperanzador que hace que los espectadores desde el principio se sientan nacionalistas y a pesar de todo orgullosos de este triunfo.

El documental tiene un discurso histórico que apenas si toca los hechos históricos a través de imágenes, pero jamás profundiza en ellas (Es que el tiempo en televisión vale), es un producto tan veloz que deja en la boca un sabor a duda, y claro, esto estaría bien para un país que buscara más allá y decidiera investigar sobre estos hechos, pero estamos hablando de Colombia, aquí nos quedamos con lo que nos dan por televisión y nos conformamos con la poca información que nos quieran regalar. A pesar de las muchas críticas que podría transmitir, en vez de ello deja una sensación de 'lavada de manos periodística', no aporta sucesos nuevos ni originales, aunque no se debe olvidar que muchas de las imagénes que se usan en esta recopilación son inéditas, y varias de ellas impactantes y con riqueza visual.

Tiene una característica fundamental: logra que el espectador pase de la risa al llanto, de la amargura a la alegría, haciendo que éste se encuentre en un estado permanente de ansiedad,y en esto si debo agregar que es bastante brusco y desordenado, aunque a veces se puede observar una intención implícita en su mismo orden, se pasa de ataques guerrilleros aatentados con responsabilidad de los grandes narcotraficantes de la época, a tal punto que si se lee entre lineas se podría pensar que se está mostrando a estos bandos como la misma cosa, como si estuvieran hechos de lo mismo e incluso tuvieran la misma responsabilidad directa de la problemática nacional.

Otro aspecto que se puede percibir es la constante publicidad que se le da a sus patrocinadores sin que incluso se note, el simple hecho de que cada vez que se cambia de capítulolas imágenes históricas se reconstruyan a través de múltiples publicaciones de la revista Semana, hace gala de su antigüedad, de su veracidad y de su presencia en cada suceso. También se puede notar que su intención inicial es recoger los hechos y lograr que el colectivo saque sus propias conclusiones de cuáles son las raices de los problemas actuales, pero entonces surgen varias preguntas ¿Será que analizando los últimos 25 años se puede llegar a una conclusión respecto a los conflictos existentes en nuestro país? ¿Será que tan sólo son 25 años de resistencia, acaso en algún momento de su historia la nación colombiana ha tenido paz? Por supuesto, en el documental jamás dicen que la culpa de que Colombia esté tan mal sea sólo de los últimos 25 años, pero tal vez les faltó un trabajo más completo porque ¿Cómo lograremos reconstruir la memoria de un país tan sólo a través de los últimos sucesos?. Y en lo anterior debo afirmar que tal vez a los realizadores también se les olvidó eso y ello demuestra que realmente son colombianos amnésicos como todo el resto.

Para finalizar este análisis crítico me gustaría reflexionar sobre el final de Colombia Vive, ¿Por qué terminar con el fragmento de la 'Alegría'? Y ahí es cuando se cae en la misma costumbre colombiana de sanar todo con 'pañitos de agua tibia', obvio nos matamos, secuestramos, robamos, torturamos, envidiamos, etc., pero de todas formas somos felices porque nuestro país tiene dos mares (¡Ja! Cómo si fueran nuestros), paisajes exóticos, carnavales siniguales y ante todo somos gente 'echada pa'lante' y por esto "Colombia es pasión" y "Vive Colombia viaja por ella". Tal vez es hora de poner los pies sobre la tierra y comprender por fin que no se puede vivir de rumba cuando acabamos de ver escenas del exterminio de la U.P., los atentados con sicarios y bombas de narcotraficantes y grupos al margen de la ley, de pobreza absoluta, de muerte y torturas a manos de los militares hacia gente inocente; no, después de esas imagenes desgarradoras no se puede creer que todo se soluciona con ponerse la camiseta y apoyar a la selección, porque definitivamente como leí alguna vez en algún muro de alguna ciudad pintado con rojo sangre: "El nacionalismo disfrazado es el verdadero opio del pueblo".