Volviendo al tema de los medios, acá hay un video que muestra como los medios manipulan la información para que estemos a favor de nuestro gobierno de turno. En mi país existió un partido político denominado U.P. (Unión patriota), manejaba una ideología de izquierda y las FARC los apoyaba, pero nunca los políticos que pertenecían a este partido asesinaron o atentaron contra alguien, al contrario todos ellos y sus familias fueron víctimas de un genocidio por parte del gobierno, los paramilitares y el narcotráfico. Este video tergiversa descarademente la historia para apoyar un gobierno que presuntamente tiene nexos tanto con paramilitares como con narcotráfico.
viernes, 17 de abril de 2009
Introducción a las estrategias de manipulación por parte del poder
Hace un tiempo en mi país, Colombia, ocurrió un hecho terrible, un padre secuestró y mató a su propio hijo, el niño ni siquiera hablaba, era un niño hermoso de ojos verdes y piel blanca (parece un dato no relevante pero lo es). Mientras que ocurría esta tragedia en otro sector del país el ejército nacional asesinaba a jóvenes de bajos recursos para luego hacerlos pasar por guerrilleros. Aunque parezca increíble los medios de comunicación colombianos con más espectadores se centraron únicamente en el primer suceso, trágico por supuesto, pero casi sin importancia teniendo en cuenta que los asesinatos de niños son muy frecuentes en Colombia; por el contrario jamás se había sabido que el ejército nacional usara falsos positivos. ¿Por qué ocurrió esto? ¿Por qué se le da un despliegue tan grande a un hecho menor en vez de centrarse en lo realmente importante?, es simple, este suceso es sólo una manipulación más de los medios de comunicación que manejados por el estado nos controlan a su antojo.
La chiva o la vida.
Por: Laura Blues
"El problema de los periodistas es que siempre
están mirando el lado oscuro de la luna". (Ricardo "Pink Floyd")
Generalmente cuando se habla de periodistas de guerra la mayoría de la gente se imagina a un grupo de valientes personajes que arriesgan su vida con tal de encontrar y transmitir la verdad de los hechos, pero ¿Qué tal si se observa la otra cara de la moneda?, En la película “En tierra de nadie” podemos observar como los periodistas que cubren la guerra en Bosnia la convierten en un circo, le dan trascendencia inapropiada, transmiten a sus espectadores un hecho que seguramente se repite en muchas guerras y que en este contexto no resulta extraordinario y le dan un enfoque amarillista. El director hace un manejo genial del tema, siempre cuestionando sobre quiénes realmente son los verdugos y las víctimas; desafortunadamente los periodistas no salen muy bien librados, se les muestra como sujetos pocos humanitarios que sólo buscan una noticia espectacular, y si no la hay la acomodan para que tenga esa característica.
Hay varios elementos semióticos que vale la pena resaltar como cuando en una escena de la película se fusiona el sonido de las cámaras fotográficas con el graznido de unos buitres sobre volando a una presa que yace en medio del campo de batalla, o el poco interés de la periodista en salvar la vida del personaje al que le estalla la granada. Estos simbolismos logran develarnos la opinión del director respecto a los medios de comunicación y su papel en la sociedad, sin duda los presenta como buitres acechando a su presa, la noticia, sin siquiera tener piedad de la gente que está en medio de esta guerra.
Para esta postura se puede citar un ejemplo muy conocido, todos recordamos esa foto de la guerra de Vietnam en la que una niña está siendo quemada con NAPALM, en aquella oportunidad el periodista que capturó esta imagen, Nick Ut, fue objeto de múltiples críticas por preferir tomar la foto antes de auxiliar a la pequeña, sin embargo relata que lo hizo y logró salvarla. Lo galardonaron con un pulitzer. Sí, la foto causó tal controversia que incluso logró que se cambiara la percepción de esta terrible guerra, pero sigue el cuestionamiento ¿Cuál es el límite para que un periodista deje de ser humano y se convierte simplemente en lo que lo obliga su profesión? Tal vez Nick Ut pudo dejar la cámara a un lado y hacer algo por la niña sabiendo que los soldados estadounidenses estaban allí, ¿Pero y los demás periodistas?, al parecer hoy en día tener una mirada objetiva es hacerse el ciego ante el sufrimiento de los demás. En África, por ejemplo, está de moda fotografiar fotos de niños hambrientos y ganarse premios por ello, parece conveniente para los medios que siga existiendo la hambruna para poder denunciar sus condiciones precarias.
Los medios de comunicación han adquirido tal poder en el mundo que la mayoría de las personas se hacen una idea sobre los hechos únicamente a través de lo que éstos transmiten, de cómo lo transmiten y la importancia que le dan a los mismos, si vemos por televisión que tal encuesta dice esto o que nuestro país es genial porque viene tal personaje nos convencemos de ello; no es que seamos totalmente pasivos, ni que le teoría de la aguja hipodérmica sea cierta, sino que es nuestra principal fuente de información. Tal responsabilidad de los medios de comunicación es incluso mayor que la del estado, el cuarto poder puede poner o quitar dirigentes, puede desprestigiar o dar prestigio, puede destruir o construir, puede matar o salvar, etc.
En este punto me veo obligada a asegurar que el periodismo cada vez se parece más a la publicidad, los medios se han visto cubiertos por el capitalismo, a tal punto que lo realmente importante es el rating, las encuestas, quién es el mejor, el más visto, leído o escuchado; pero no por el orgullo de serlo, ni por ser el que mejor informa, esa es la fachada, el engaño, la realidad es otra: es importante tener prestigio porque significa capital, si es el medio que más vende será la publicidad más vista. Por eso el periodismo recurre a noticias impresionantes, para que la gente te sienta atraída y consuma.
La fórmula es simple:
Chiva o noticia impactante + buena publicidad + consumidor = capital.
Pero el dinero no va de la mano con gestos humanitarios, pero los premios de periodismo no se los dan a los que prefieren socorrer antes de buscar la noticia de tinte amarillo, pero el capital no se logra analizando procesos y aportando soluciones; no, aquí lo importante son las explosiones, los asesinatos, el terror, las exageraciones, las letras mayúsculas, si no hay eso no hay dinero. Por esto en la cinta “En tierra de nadie” la periodista prefería mil veces que la granada le estallara en la espalda a este hombre, porque si no había explosión no había chiva.
Yo quiero ser periodista, cuando entré a estudiar esta carrera venía convencida que quería ser “La heroína en busca de la verdad”, nada más patético y cursi, porque cuando se descubre que esto es un negocio más, se sabe que hay dos opciones: seguir en el asunto o luchar contra ello arriesgándolo todo. Yo ya sé de que lado estoy, cuál es mi decisión, sé que la mayoría de los nuevos profesionales elegirán la otra, pero ojala algunos sigan siendo patéticos.

Sin embargo hay que tener en cuenta que esta es sólo una más de las estrategias que usan los poderosos, en mi opinión la segunda más eficaz (después cuando conozcamos muchas más haremos un ranking, un top diez o algo así), mi misión como administradora de este espacio es suministrarles información sobre las demás y por supuesto investigar los que ustedes me aporten, porque la idea es que en este blog podamos debatir y compartir conocimientos.
Como ya empezamos con medios de comunicación les voy a facilitar un ensayo de mi autoría que toca este tema, espero que sea de su agrado y les brinde una perspectiva diferente.
La chiva o la vida.
Por: Laura Blues
"El problema de los periodistas es que siempre
están mirando el lado oscuro de la luna". (Ricardo "Pink Floyd")
Generalmente cuando se habla de periodistas de guerra la mayoría de la gente se imagina a un grupo de valientes personajes que arriesgan su vida con tal de encontrar y transmitir la verdad de los hechos, pero ¿Qué tal si se observa la otra cara de la moneda?, En la película “En tierra de nadie” podemos observar como los periodistas que cubren la guerra en Bosnia la convierten en un circo, le dan trascendencia inapropiada, transmiten a sus espectadores un hecho que seguramente se repite en muchas guerras y que en este contexto no resulta extraordinario y le dan un enfoque amarillista. El director hace un manejo genial del tema, siempre cuestionando sobre quiénes realmente son los verdugos y las víctimas; desafortunadamente los periodistas no salen muy bien librados, se les muestra como sujetos pocos humanitarios que sólo buscan una noticia espectacular, y si no la hay la acomodan para que tenga esa característica.
Hay varios elementos semióticos que vale la pena resaltar como cuando en una escena de la película se fusiona el sonido de las cámaras fotográficas con el graznido de unos buitres sobre volando a una presa que yace en medio del campo de batalla, o el poco interés de la periodista en salvar la vida del personaje al que le estalla la granada. Estos simbolismos logran develarnos la opinión del director respecto a los medios de comunicación y su papel en la sociedad, sin duda los presenta como buitres acechando a su presa, la noticia, sin siquiera tener piedad de la gente que está en medio de esta guerra.
Para esta postura se puede citar un ejemplo muy conocido, todos recordamos esa foto de la guerra de Vietnam en la que una niña está siendo quemada con NAPALM, en aquella oportunidad el periodista que capturó esta imagen, Nick Ut, fue objeto de múltiples críticas por preferir tomar la foto antes de auxiliar a la pequeña, sin embargo relata que lo hizo y logró salvarla. Lo galardonaron con un pulitzer. Sí, la foto causó tal controversia que incluso logró que se cambiara la percepción de esta terrible guerra, pero sigue el cuestionamiento ¿Cuál es el límite para que un periodista deje de ser humano y se convierte simplemente en lo que lo obliga su profesión? Tal vez Nick Ut pudo dejar la cámara a un lado y hacer algo por la niña sabiendo que los soldados estadounidenses estaban allí, ¿Pero y los demás periodistas?, al parecer hoy en día tener una mirada objetiva es hacerse el ciego ante el sufrimiento de los demás. En África, por ejemplo, está de moda fotografiar fotos de niños hambrientos y ganarse premios por ello, parece conveniente para los medios que siga existiendo la hambruna para poder denunciar sus condiciones precarias.
Los medios de comunicación han adquirido tal poder en el mundo que la mayoría de las personas se hacen una idea sobre los hechos únicamente a través de lo que éstos transmiten, de cómo lo transmiten y la importancia que le dan a los mismos, si vemos por televisión que tal encuesta dice esto o que nuestro país es genial porque viene tal personaje nos convencemos de ello; no es que seamos totalmente pasivos, ni que le teoría de la aguja hipodérmica sea cierta, sino que es nuestra principal fuente de información. Tal responsabilidad de los medios de comunicación es incluso mayor que la del estado, el cuarto poder puede poner o quitar dirigentes, puede desprestigiar o dar prestigio, puede destruir o construir, puede matar o salvar, etc.
En este punto me veo obligada a asegurar que el periodismo cada vez se parece más a la publicidad, los medios se han visto cubiertos por el capitalismo, a tal punto que lo realmente importante es el rating, las encuestas, quién es el mejor, el más visto, leído o escuchado; pero no por el orgullo de serlo, ni por ser el que mejor informa, esa es la fachada, el engaño, la realidad es otra: es importante tener prestigio porque significa capital, si es el medio que más vende será la publicidad más vista. Por eso el periodismo recurre a noticias impresionantes, para que la gente te sienta atraída y consuma.
La fórmula es simple:
Chiva o noticia impactante + buena publicidad + consumidor = capital.
Pero el dinero no va de la mano con gestos humanitarios, pero los premios de periodismo no se los dan a los que prefieren socorrer antes de buscar la noticia de tinte amarillo, pero el capital no se logra analizando procesos y aportando soluciones; no, aquí lo importante son las explosiones, los asesinatos, el terror, las exageraciones, las letras mayúsculas, si no hay eso no hay dinero. Por esto en la cinta “En tierra de nadie” la periodista prefería mil veces que la granada le estallara en la espalda a este hombre, porque si no había explosión no había chiva.
Yo quiero ser periodista, cuando entré a estudiar esta carrera venía convencida que quería ser “La heroína en busca de la verdad”, nada más patético y cursi, porque cuando se descubre que esto es un negocio más, se sabe que hay dos opciones: seguir en el asunto o luchar contra ello arriesgándolo todo. Yo ya sé de que lado estoy, cuál es mi decisión, sé que la mayoría de los nuevos profesionales elegirán la otra, pero ojala algunos sigan siendo patéticos.
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